Ir a página inicialIr a generalidadesIr a EtiopatogeniaIr a ClínicaIr a Tratamientosir a Soporte PsicológicoIr a otros disturbios de pigmentaciónIr a Clínica de la PielIr a Contáctanos
vitiligo.com.ve/tratamiento
Pimecrolimus y otros inmunomoduladores
   
 

El Pimecrolimus (SDZ ASM 981) es un derivado de la ascomicina, no esteroide, con actividad antiinflamatoria y que ha demostrado eficacia en la reducción de las lesiones de vitiligo en pacientes adultos y pediátricos cuando se aplica tópicamente.

Este derivado macrolactámico, se une a la macrofilina-12 y actúa inhibiendo la calcineurina, al igual que otros inmunosupresores como la ciclosporina sistémica. Sin la actividad de fosfatasa de la calcineurina el factor nuclear de activación de células T (NF-AT) no puede traslocarse al nucleo y activar la transcripción de citoquinas proinflamatorias como la IL2, IL3, IL4, IL5, IL10 y FNTα.

La teoría más aceptada que busca explicar la causa del vitiligo es la autoinmune, en la cual el vitiligo es ocasionado por una auto-agresión contra los melanocitos. Las células inflamatorias del individuo por un trastorno aún no bien dilucidado destruyen los melanocitos provocando pérdida del pigmento en algunas áreas de la piel. Es por esta teoría que el uso de drogas inmunomoduladoras e inmunosupresoras parece bastante provisor dentro del arsenal de terapias de este trastorno.

Los corticoesteroides tópicos o sistemicos conforman el arsenal terapeutico de primera línea para el tratamiento de vitiligo y otras enfermedades autoinmunes; sin embargo, su uso es limitado por los efectos secundarios posibles que pueden ocasionar.

La ciclofosfamida fue utilizada por Gokhale en 1979 en la dosis de 100mg/dia en 33 pacientes. Hubo mejora de 82% de los pacientes con repigmentación inclusive en áreas como el dorso de los pies, talones y labios, normalmente de difícil pigmentación. También el Levamisol, un medicamento antihelmintico fue utilizado, debido a su actividad inmunomoduladora, en la dosis de 159mg dos veces consecutivas por semana en 64 pacientes, obteniendo buenos resultados. Fue efectivo como monoterapia y aún mas asociado a corticoesteroides tópicos.

Una nueva generación de medicamentos inmunomoduladores como el imiquimod, el tacrolimus y el pimecrolimus ya se ha demostrado eficaz en dos estudios presentados en el último Meeting de la academis americana de dermatología en 2002. Fueron presentados dos posters del uso de tacrolimus en pacientes portadores de vitiligo. Peral E Grimes mostraron cinco pacientes tratados con tacrolimus (cuatro de ellos con la concentración 0,03% y uno con 0,1%) con resultados bastante provisores. Uno de ellos obtuvo repigmentación total de las lesiones, tres repigmentaron en un 59 a 70% y uno con un 25 a 50% de repigmentación.

En un estudio preliminar, Emil A Tanghetti mostró cinco casos de vitiligo tratados con tacrolimus 0,l% por seis semanas con repigmentación parcial en todos los casos. En un estudio publicado en 2003 por Mayoral y colaboradores en la revista Dermatology mostraron repigmentación de vitiligo con el uso de pimecrolimus tópico como monoterapia.

A pesar de la poca literatura científica aún disponible, los nuevos inmunomoduladores parecen constituir una importante arma terapéutica que tiende a evolucionar a medida que se conoce mas sobre la fisiopatología de la enfermedad.